La cúrcuma no solo es una especia que da color y sabor a tus comidas, es una raíz considerada como un “superalimento” gracias a la curcumina, su compuesto activo más estudiado por la ciencia gracias a sus propiedades.
¿Por qué se habla tanto de ella?
Según la Cleveland Clinic (2024), la curcumina tiene propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar a aliviar molestias articulares y digestivas. Investigaciones publicadas en Journal of Medicinal Food (2017) sugieren incluso que su consumo regular podría reducir el riesgo de enfermedades crónicas relacionadas con inflamación persistente.
Además, la Universidad de Maryland Medical Center ha señalado su poder antioxidante: ayuda a combatir radicales libres, esas moléculas que aceleran el envejecimiento celular y el deterioro de tejidos.

Tips prácticos para aprovechar la cúrcuma
1. Combínala con pimienta negra
La piperina de la pimienta aumenta hasta 20 veces la absorción de la curcumina (Shoba et al., Planta Medica, 1998).
2. Siempre con grasas saludables
La curcumina es liposoluble, por lo que se aprovecha mejor junto a alimentos como aceite de oliva, palta o frutos secos.
3. Hazla parte de tu rutina
Úsala en sopas, currys, arroz, batidos, prepara la clásica “leche dorada” o asesórate con un profesional de salud para incorporarla como suplemento a tu alimentación.
4. Atención a las contraindicaciones. Evita su uso si:
• Tienes trastornos de coagulación o tomas anticoagulantes.
• Usas medicamentos para diabetes o hipertensión.
• Presentas cálculos biliares o gastritis severa.
• Estás embarazada o con cirugía próxima.
La cúrcuma es un aliado natural y accesible para sumar a tu rutina de bienestar, pequeñas dosis diarias son mucho más efectivas que su consumo aislado, sin embargo, te recomendamos que si quieres incorporarla como soporte regular de suplementación lo hagas acompañado de la orientación de un profesional de la salud.
Nta. Alejandra Rivero
@nutricionenbalance